¿Es el fin del mundo liberal? No creo.

Parecería ser que el mundo está tomando un giro conservador importante. Durante el año 2016 vimos cómo el Brexit se impuso por sobre el Bremain y cómo Trump logró vencer todos los pronósticos y llegar a ser presidente de los Estados Unidos luego de una dura pelea con la candidata demócrata Hillary Clinton.

En Alemania, Ángela Merkel se encuentra con una muy baja popularidad debido a sus recetas para con la crisis europea y su postura frente a los inmigrantes, algo que se ve reflejado en las decisiones finales de la Unión Europea y sus políticas públicas.

El grupo de los Cuatro de Visegrado integrado por Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa es uno de aquellos bloques intrarregionales que ha defendido posturas conservadoras durante los últimos tiempos, donde los respectivos jefes de estado son conservadores y los partidos liberales demócratas han ido perdiendo apoyo paulatinamente.

En Francia, Marine Le Pen, quien estuvo en la tapa de todos los diarios, consiguió victorias electorales importantes durante los últimos años. En 2017 serán las elecciones a presidente, y Marine Le Pen se presenta como una candidata fuerte. En Bulgaria y Moldavia, las recientes elecciones de Noviembre llevaron a dos pro-rusos al poder. En Italia, el Primer Ministro Matteo Renzi renunció tras haber perdido un referéndum que era rechazado principalmente por el Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo y por la Lega Nord, dándole poder a este tipo de partidos anti sistema y euroescépticos.

En Austria, a principios de 2016, el candidato del Partido Verde Austríaco cosechó una victoria muy ajustada en el ballotage contra su contrincante conservador y de extrema derecha Nortbert Hofer. Por eso, el Tribunal Constitucional de Austria declaró nulas las elecciones y llamó a un nuevo ballotage para el 4 de Diciembre pasado, donde se volvió a imponer el candidato verde con una diferencia más amplia.

El panorama no es alentador, ¿cierto? La globalización, los gobiernos liberales demócratas, la libertad de comercio y las fronteras abiertas están en juego en cada una de las elecciones que se disputan en estos tiempos. Muchos se apresuran a decir que el período liberal del mundo está terminando y llegando a un fin del cual no parece haber retorno. Históricamente hubo giros al liberalismo y giros al conservadurismo, una alternancia que varía dependiendo de los sucesos que el mundo vive y que no es nueva.

En la actualidad hay ciertas razones para pensar que aquello que llamamos democracia liberal no está llegando a su fin. ¿Por qué? En primer lugar, a lo largo de la historia, hemos visto el retroceso de la democracia liberal y un post resurgimiento con mucha más fuerza. El liberalismo ha tenido siempre una capacidad de resiliencia realmente sorprendente, y esta ocasión no es la excepción. Un mundo cada vez más institucionalizado, con reglas de juego liberales plasmadas en las instituciones, donde China y los países del Sur mundial se inclinan hacia ese sistema creado en Breton Woods, será más difícil poder desmantelarlo y seguir por otro camino distinto al liberal. La ONU, el FMI, el BM, la OCDE, son todas instituciones que limitan la conducta de quienes las integran, y el path dependence que se ha creado hace que sea muy difícil poder eliminarlas y rehacer el mundo bajo otro tipo de nuevas reglas.

En segundo lugar, al analizar la demografía de las elecciones se aprecia un denominador común en todos los lugares donde ha ganado el conservadurismo. Se presentan distintas dicotomía adultos vs jóvenes, poblaciones rurales vs poblaciones urbanas y el nivel de educación alcanzado.

Durante las elecciones en el Reino Unido y en los Estados Unidos, aquellos que eligieron las alternativas conservadoras fueron los votantes con mayor edad. En cambio, los votantes más jóvenes, dieron su apoyo a la posibilidad más progresista. Esta cuestión también se relaciona con el lugar de residencia y el nivel de educación alcanzado por los votantes. Los candidatos conservadores fueron mucho más votados en los centros rurales que en las grandes ciudades. Lo mismo sucede con el nivel de educación alcanzado por los grupos poblacionales. A mayor grado de educación, mayor fue el voto por las alternativas que pueden llamarse más democráticas liberales o moderadas.

¿Y qué sucederá en el futuro? No lo sabemos. Pero podemos tomar ciertos indicios e inferir aquello que creemos que pasará. En la actualidad, los votantes más jóvenes suelen estar sub-representados a nivel político e institucional. Las generaciones anteriores a la llamada “Millennial” son aquellas que están al mando de los gobiernos y parlamentos, y por ende, aquellos que poseen las decisiones de política pública.

parlamento

Si mantenemos constantes las preferencias de los Millennials (o incluso las alteramos un poco suponiendo que se harán más conservadores cuanto más envejezcan) tendremos, a lo largo del paso de los años, gobiernos mucho más abiertos. ¿Por qué? Los mayor parte de los jóvenes, que suelen residir en las ciudades, gracias a los diversos programas de estudios con intercambios (como el Erasmus) y la posibilidad de relacionarse en entornos heterogéneos cultural y socialmente, podrán finalmente aportar al mundo aquello que han demostrado en las elecciones pero que no termina de representarlos.

Esto que acabamos de mostrar, además de la institucionalidad liberal expandida como nunca antes, harán que el mundo que hoy se está cerrando vuelva a retomar un camino basado en los valores de la tolerancia, la diversidad, la apertura comercial, la globalización, la democracia y la república, valores que se han enarbolado durante las últimas décadas.

 

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La Fuerza Europea

Hace ya varios años se dice que la Unión Europea (UE) se está debilitando, resquebrajando, carcomiendo por sí misma. Para fundamentar esto, aquellos que lo dicen, se basan en que la UE no pudo sancionar la constitución diez años atrás, que la recuperación post-crisis es lenta, que los nacionalismos están resurgiendo, o bien, que la crisis migratoria muestra la poca humanidad de los países europeos.

Sin embargo, la realidad es otra. La UE no se está debilitando y no está retrocediendo en sus cometidos. La UE se está reforzando y continúa con la integración europea que tanto se desprestigia. Democracia, libertad, paz, son palabras que los jóvenes europeos conocen más que ninguna otra generación y que están dispuestos a defender a través de instituciones, guiados por la UE. 
Una vez que la constitución fue rechazada a través de referéndums en Francia y en los Países Bajos, la UE no se disolvió como tal, no se destruyeron instituciones, no sucedió la desintegración inminente que muchos veían, al contrario, se logró mostrar la madurez con la que se pueden tratar situaciones como aquella, algo que se repite notoriamente en otros momentos coyunturales. Hay que recordar, que la mayoría de los miembros de la UE, ya sea mediante referéndum o parlamento, votó a favor de la constitución y solo dos países (Países Bajos y Francia), votaron en contra. 
Se puede apreciar que la UE sigue en pie, y el rechazo relativo a la constitución, simplemente fue momentáneo y pasajero. La respuesta de la UE fue la de mostrarse más unida y convencida de continuar en la senda de la integración europea, es decir, se fortaleció mostrando su capacidad de relanzamiento y de resiliencia. 
Otra crítica a la UE, y sobre todo, a la Zona Euro, es la poca capacidad que tienen los gobiernos de poder tomar sus propias decisiones en materia económica, más precisamente, en materia monetaria y establecer así políticas públicas centradas en la estimulación económica. Es cierto, los países de la zona Euro están limitados a la hora de poder decidir sus propias decisiones monetarias, pero de algo en lo que no están limitados es en la estabilidad que el Euro otorga a las economías. 
En un mundo tan globalizado y de tantas fluctuaciones en los precios de las monedas a nivel mundial, el Euro logra otorgar estabilidad y seguridad jurídica.Aunque el no poder tener una política monetaria independiente parezca restrictivo, el Euro hace que la variable inflación se anule y que se genere una estabilidad atada a su valor, firme y sin vaivenes, fomentando así las inversiones privadas. 
Los nacionalismos que surgen nuevamente están vinculados fuertemente a la crisis. Las sociedades de países con elevado desempleo, recortes, aumento de impuestos, entre otros, recurrieron a alentar el nacionalismo en respuesta a un malestar generalizado por la crisis económica. Estos nacionalismos y los votos contrarios a Europa en las elecciones parlamentarias, son rechazos a los gobiernos de turno puesto que se los relaciona con la debacle económica de cada país, aunque claramente, eso no fuese así. 
Los sucesos económicos del momento son producto de una crisis internacional, y al haber una conexión tan grande entre el mundo y Europa, ésta se vio severamente perjudicada. Se critican las medidas de la UE para poder salir de la crisis, pero la estabilidad con la que se está logrando resurgir, sin emisión monetaria fuerte y sin inflación es meritorio y merece ser reconocido. 
Los nacionalismos surgieron para oponerse a lo que la sociedad cree que es culpa de la UE y a los gobiernos de turno, muchos de ellos pro-europeos. Consecuentemente, los resultados se vieron reflejados en las elecciones parlamentarias y en ciertos poderes ejecutivos. Pero ni siquiera estos ejecutivos contrarios a la UE, como el Húngaro o el Griego, han decidido dejar la UE, ya que los costos son tan elevados que sería un suicidio. En pocas palabras, los nacionalismos surgen en momentos duros, pero en los momentos prósperos, son todos buenos europeos. 
Otra crítica a la UE es la forma que tiene en tratar a los inmigrantes y, en general, el tema inmigratorio. Aún sin coincidir en la manera en la que la UE manejó el tema migratorio, medidas importantes han sido tomadas para poder paliar el problema. Se abrieron campos de refugiados en varios países como Inglaterra, Francia, Italia o Alemania. Se les otorgó lugar para poder desarrollarse a muchos inmigrantes. Otros han conseguido trabajo o beneficios sociales. Pero el problema sigue existiendo, los inmigrantes seguirán llegando a menos que la guerra se termine. 
La política de aceptación de inmigrantes está relacionada con los valores morales de los países de la UE y para servir de ejemplo a otros países. La crisis migratoria no es un problema meramente europeo, es un problema mundial, que debe ser solucionado a través de la finalización de la guerra. La UE logró captar cientos de miles de inmigrantes pero los países que los acogen están saturados y la ayuda que pueden dar es limitada. Hay restricciones económicas, sociales, físicas. No hay posibilidades de mantener semejante cantidad de refugiados por mucho más tiempo, integrar a todos los inmigrantes es un proceso muy costoso y arduo, y sumado a esto, hay muchos que se aprovechan de la situación, ya se trate de grupos terroristas o de familias que pretenden vivir de los estados europeos. 
La UE no está cediendo, no se está debilitando y no colapsará. La UE está siguiendo un camino que los países eligieron después de tanto dolor y sufrimiento. La UE renunció completamente a volver al pasado y cambiar esa situación por democracia, paz y prosperidad. En la diversidad que la UE tiene, está la clave de la paz; es en esa diversidad de sociedades con un valor y cultura comunes en la que los jóvenes quieren perpetuar y hacer conocer sus ideas, las de democracia, paz y prosperidad. Un inglés, un francés o un alemán de las nuevas generaciones se sienten amigos del mismo mundo, donde no hay barreras entre ellos para estudiar, aprender o viajar. Ni siquiera la lengua es un problema en un mundo globalizado, con programas de intercambio, de estudios y de fomento para acercarse a otros idiomas. 

@CharlyTerenzi 

Carlos Terenzi

carlosterenzi@hotmail.com