Pray for Paris

Ahora, que todo está mucho más frío, podemos ponernos a analizar lo sucedido en los ataques terroristas de París, el viernes 13 pasado. Dicho atentado causó más de cien muertos, infinidad de heridos y una sociedad completamente atemorizada por el “otro” que se tiene al lado, sobre todo si  ese “otro” es ajeno a la cultura occidental europea, o principalmente, si tiene como religión otra que no sea la judeo-cristiana, al tiempo que dejó ver las falencias de coordinación entre estados, entidades internacionales y la Unión Europea.

ISIS ha logrado hacer temblar la libertad que Francia había logrado formar y que tanto ha defendido; que se haya establecido el estado de emergencia en la sociedad; que haya fuerzas policiales y militares completamente alertas en las calles; y que la gente no sepa si salir o no sus domicilios. Esto nos habla de la fuerza y el simbolismo de estos atentados.

Hay que entender que Francia está presente militarmente en Siria, ayudando a un frente, liderado por Estados Unidos, con el fin de poner un freno a ISIS y poder destruirlo. Sumado a eso, la región tuvo siempre una gran presencia francesa, un involucramiento muy fuerte, vinculado al honor francés y su relación histórica con Siria.

Está claro que ISIS no va a dejar que las decisiones del país europeo no tengan costos, sobre todo, costos elevados, relacionados a la disparidad de daño material y psicológico causado por los ataques. Con muy poco daño material, los atentados en Francia han logrado un incalculable daño psicológico a nivel mundial. Ha conseguido movilizar a gran parte del mundo para oponerse a ISIS, ha generado infinidad de apoyos a Francia moral y políticamente.  Ha dejado al descubierto la falta de políticas Europeas comunes en defensa y seguridad. ¿Dónde está la inteligencia europea apoyando a la francesa?

¿Quiénes son los que más sufren esto? En primer lugar, indiscutiblemente, Francia. El dolor de su sociedad es mucho más grande que el de cualquier otro país o nación. En segundo lugar los islámicos que no son terroristas, tampoco están pasando un buen momento. Desprestigiados por las políticas insanas de ISIS sufren la discriminación a diario. En tercer lugar Europa, dejando al descubierto los errores en las paupérrimas políticas de inmigración y de seguridad.

Pero hay preguntas que deben formularse: ¿Cómo evitar estigmatizar a los islamistas que no simpatizan con ISIS? ¿Cómo hacer para no tener miedo de ciertas apariencias? ¿Hay una solución a todo esto? Claramente es muy difícil, como dije anteriormente. Creo que la respuesta es compleja e incluye diversas formas para poder dar seguridad a la población. Antes que nada, hay que ser lo suficientemente abiertos para entender que extremistas hay en todo el mundo y no sólo en nombre del Islam, sino también de otras ideologías. Los fanatismos no son buenos, en ninguna de sus formas. Hay que comprender y entender que ISIS es un grupo extremista fundamentalista que nada tiene que ver con los practicantes pacíficos del Islam en sus vidas privadas, que defienden las libertades.

La Unión Europea ha fracasado en sus políticas inmigratorias y con los refugiados. Claramente no se pueden aceptar indiscriminadamente a todos aquellos que piden asilo formal o informalmente, pero tampoco se puede dejar a la deriva a miles de personas que escapan y huyen de conflictos muy sangrientos. Hay que encontrar un equilibrio. Esta inmigración indiscriminada trae aparejados problemas graves, como terroristas infiltrados, y es acá en donde debe entrar la inteligencia y la seguridad del bloque Europeo en acción. Hay que profundizar las investigaciones sobre posibles terroristas, hay que hacer más estricto el control de los inmigrantes sin por ello impedir la llegada  de nuevos refugiados que nada tienen que ver con el terrorismo. Hay que tener un mayor diálogo  entre la Unión Europea y los estados que la componen, en materia de seguridad. Se debe planificar una política que permita acceder a la información necesaria para desmantelar cualquier tipo de infiltración terrorista.

Si se logra abrir la mente, y entender que el Islam no es todo malo; si se logra establecer una política que permita la entrada de refugiados discriminadamente, con la seguridad de que los terroristas no se lograrán infiltrar, es entonces en ese momento en el cual se podrá recuperar esa libertad perdida después de los ataques terroristas. Para esto se necesita una sociedad educada, mentalmente abierta, que pueda procesar este tipo de situación, y un gobierno que actúe de la manera en la que actuó y que reclame profundamente, junto con los demás gobiernos, a la entidad supranacional, por una mayor coordinación en seguridad y una mejor política pública relacionada a la inmigración.

ISIS seguirá estando vivo, al menos por un tiempo, el fanatismo despierta más fanatismo, nos hace creer que el enemigo es aquel que gobierna, mientras que la realidad es que nada de eso es así, no hay que dejarse amedrentar con estos ataques. Hay que estar unidos y apoyar a nuestros gobiernos en las decisiones tomadas. Combatir el foco del terror es lo mejor que se puede hacer en esta situación, desmantelarlo, inhabilitarlo.

Para que la gente pueda realizar sus actividades con normalidad, debe estar segura de que tiene un estado que la protege, que se ocupa, que no va a dejar entrar a ningún infiltrado, que la inteligencia logrará desarticular células terroristas dentro de sus propias fronteras, que pedirá a las autoridades pertinentes una mayor cohesión en políticas públicas. Para que la gente pueda gozar de toda su libertad, es necesario contar con un estado que instruya a sus sociedades a no discriminar, para que no se corrompan las libertades, para no estar limitados. Es un trabajo arduo, pero no imposible, que llevará a los países a estar mejor preparados en caso de que esto suceda otra vez, reduciendo drásticamente las posibilidades de otro ataque. La determinación con la cual el estado, en conjunto con las demás entidades supra nacionales e internacionales, será definitivo para recuperar el orden, las libertades y la seguridad perdidos después de semejante situación.

Realidad Europea

Durante la última década, Europa enfrentó diversas amenazas; algunos creen que los problemas surgieron por las políticas llevadas a cabo por la Unión Europea, otros creen que estos problemas provienen de afuera, como la crisis; pero la verdad es que hay diferentes factores, externos e internos a Europa.

El problema más importante fue la crisis- Produjo un increíble aumento del desempleo y reducción de la producción, una terrible caída del PBI de casi todo país de la Unión Europea y redujo fuertemente las expectativas de crecimiento para los próximos años. La crisis fue tratada con austeridad y control fiscal riguroso, liderada por Alemania y apoyada por el Parlamento Europeo. Querían reducir el gasto de los gobiernos e incrementar los impuestos en algunas áreas. Esto produjo una recuperación lenta, con altibajos, con poca creación de empleo y con importantes países, que, hoy en día, rebajaron su expectativa de crecimiento.

La crisis produjo el aumento de movimientos nacionalistas que debilitaron la fuerte sociedad occidental construida con anterioridad. ¿Por qué Escocia quiere ser independiente?¿Por qué Cataluña quiere tener su propio país?¿Por qué hay semejante división entre Italia del norte e Italia del sur?¿Por qué países que pertenecen a la Unión Europea y la Zona Euro quieren abandonar el bloque? Estas son preguntas que vienen a mi mente todo el tiempo, en un momento en el que Europa debe estar unida como nunca. Hay varias respuestas: la forma en que se manejó la crisis no fue buena para muchos ciudadanos europeos; la Unión Europea no pudo establecer una política fuerte de unión entre las diferentes regiones del continente; y problemas externos que surgieron durante estos años.

El terrorismo, el aumento de la población proveniente de otras culturas en Europa y la expansión de los BRICS son otros peligrosos problemas que Europa tuvo que enfrentar.

Lo que pasó con Charlie Hebdo es una muestra que nos devela cuál es la verdadera amenaza. La cultura musulmana y china defienden otra cosmovisión de la vida, completamente diferente a la que nosotros, occidentales, creemos y apoyamos. La cosmovisión que está siendo violada es aquella de la libertad, de los derechos civiles y de las oportunidades. Tenemos que mantenernos unidos en contra de estas amenazas, como una cultura que somos, porque no hay diferencias tan grandes como creemos entre países europeos, pero hay diferencias clara entre nosotros, europeos, y ellos, no europeos.

Para resolver la crisis, Rusia, China, India y Brasil no están ayudando a Europa, lograron conseguir mercados que Europa controlaba con anterioridad. América Latina está siendo invadida por capitales chinos y rusos. Brasil está ocupando, también, un rol de liderazgo en la región de Latinoamérica. Estos no son problemas menores que Europa tiene que enfrentar y los problemas internos como el escepticismo en Europa o los movimientos nacionalistas no están ayudando.

Debemos entender que lo que nos hace estar unidos es una cultura común que tenemos. Nunca podremos distinguir a un francés de un inglés solamente por sus formas de vestirse o por lo que comen, incluso cuando podemos tener ciertos estereotipos. Sería imposible definir si Italia del Norte estaría mejor sin el sur. Pero sabemos que mantendremos el buen camino si defendemos lo que es nuestro y lo que siempre ha sido nuestro, dejando a nuestros nietos conocer lo que la libertad de expresión es, lo que significan los derechos humanos y lo que representan para la vida las oportunidades.